La única salida es Ezeiza. Eso es lo que piensan desde profesionales independientes hasta mandos medios, ejecutivos de todos los niveles y nietos de fundadores de Pymes que buscan irse del país masivamente a un ritmo que iguala al de 2001, según los expertos.

En otras épocas, los que abandonaban la Argentina eran parejas jóvenes sin hijos que probaban suerte unos años en el exterior, ahorraban y volvían a formar una familia. “Pero hoy se van familias ya conformadas, con niños en edad escolar, que buscan justamente construir un futuro para los hijos que no ven posible aquí”, asegura a iProUP Andrés Aller, CEO de Aller&Co.

Las formas de escapar pueden ser legales, como un programa de búsqueda de profesionales de Canadá, la doble nacionalidad de España o Italia, visa de inversión o trabajo en los Estados Unidos o bien hacer un posgrado para luego insertarse laboralmente. Pero los más jóvenes también se van a la aventura, con visa de turista, en busca de un trabajo cualquiera.

“Todas las semanas recibimos llamadas de profesionales que están hartos del país y de que no valga lo que generan, al tiempo que los salarios se desvalorizan día a día”, señala Aller sobre una tendencia en aumento.

 

Profesionales

 

Alejandro Servide, director de Professionals y RPO de Randstad Argentina, remarca a iProUP que este aluvión de profesionales que busca oportunidades de desarrollo en otros países es típico de épocas de devaluación y crisis en la Argentina.

Es que un ejecutivo puede multiplicar por tres, cinco o diez su ingreso fuera del país. Por ejemplo, un programador senior de 30 años puede ganar:

  • u$s1.000 trabajando en una empresa local
  • u$s5.000 si lo hace para clientes del exterior
  • Entre u$s10.000 y u$s15.000 en EE.UU.

Lo mismo ocurre en otros países. En Canadá, el sueldo promedio de un profesional IT de entre 18 y 35 años está en los 6.000 dólares canadienses (u$s4.500), pero el costo de vida es muy bajo. “En España, el mismo profesional puede ganar €2.700 (u$s3.100) mensuales, pero también tendrá menores gastos que en EE.UU. y un mejor nivel de vida para el mismo ingreso”, afirma un experto.

Según Servide, además de informáticos, en el exterior son muy buscados los expertos en ingeniería, marketing, finanzas, ecommerce y fintech. La Argentina tiene, según los últimos datos publicados por la ONU, alrededor de un millón de emigrantes, con mayor preponderancia de mujeres (52%) que de hombres. Ese total supone un 2,27% de la población.

“Si se compara con el resto de los países, ese porcentaje es medio-bajo. Sin embargo, dado el contexto macroeconómico que atraviesa el país en forma cíclica, la tendencia es alcista”, asegura Micaela Benayas, de Inforaction.

Los países más elegidos son:

  • España: 26%
  • Estados Unidos: 21%
  • Italia, Chile y Uruguay: cerca del 7% cada uno
  • Canadá: el preferido de los profesionales informáticos

“Por las numerosas consultas, se puede constatar que las intenciones de hacer las valijas han crecido en los últimos meses”, afirma Benayas.

 

Sueño americano

 

“En EE.UU. falta mano de obra calificada en programación y otras ramas tecnológicas, por lo que se contratan estos profesionales de toda Latinoamérica”, asegura Aller. Estos perfiles pueden obtener una visa legal de trabajo si se las gestiona una empresa norteamericana.

“No es excepcional que las compañías de ese país contraten programadores argentinos para trabajo remoto, pero después los acompañen en un proceso de obtención del visado para radicarse en EEUU”, asegura Aller.

La otra vía para obtener la visa es mediante una inversión:

  • “Si se destina a real estate, que es algo pasivo, se necesita un mínimo de u$s500.000″, afirma el experto
  • “Con un buen business plan que implique la generación de 4 o 5 puestos de trabajo, la visa de inversionista se puede conseguir llevando a un negocio unos u$s100.000″, precisa

Según Aller, si bien “son cientos las firmas de desarrollo de software que se van, también emigran compañías de otros rubros”.

“Muchos nietos de fundadores de buenas empresas, diversificadas, que hoy tienen entre 50 y 400 empleados en Argentina, recorren el camino inverso de sus abuelos: sacan excedentes a EE.UU. para armar algo que les permita obtener una visa de residencia en tres años”, completa.

Aller calcula que el 80% no busca sólo llevarse el dinero, sino con miras a radicarse. “Por este motivo, el asesoramiento se hace junto a un abogado de migraciones, para construir el negocio de manera apropiada”, revela.

Pero el proceso de obtención de una visa de residencia dura de uno a dos años, plazo en el que deberá armarse un proyecto compatible con el criterio de las autoridades migratorias.

En cambio, si se trata de una visa de trabajo y lo gestiona una empresa de manera urgente, pueden acortarse los tiempos a 6 meses, aunque todos estos plazos pueden estirarse por el coronavirus.

 

Por su parte, los que iban a estudiar o de “aventura” podían conseguir trabajo en dos o tres semanas hasta febrero, porque la tasa de desocupación era de apenas 3%.

“Con la pandemia, el desempleo subió a 10% porque hubo despidos incluso de mano de obra calificada. Pero la economía está mejorando y absorberá trabajadores nuevamente”, anticipa Aller.

Estados Unidos ofrece el mayor espectro de posibilidades laborales, por lo que es posible conseguir trabajo en diferentes industrias.

“Muchos profesionales, a causa de la pandemia, hoy no consiguen las tradicionales ‘asignaciones profesionales’, y se apuesta a la homologación del título argentino en el país de destino para insertarse en el mercado laboral”, puntualiza Benayas.

“Mientras esto sucede, la búsqueda se orienta al sector de servicios, como atención al cliente, supermercados, cuidado de niños y operarios en grandes empresas”, indica Benayas.

Por su parte, Aller remarca que “a nivel secretarias, data entry, empleados administrativos o trabajadores de la construcción se puede calcular un sueldo de u$s1.500, que implica vivir bien pero sin posibilidades de ahorrar”, enumera Aller.

Según el consultor, el alquiler de un inmueble de clase media en un suburbio residencial de Florida cuesta entre u$s800 o u$s900.

“Pero si son dos personas que cada una gana u$s1.500, podrán pagar la cuota del leasing del auto de unos u$s200 o u$s300, e incluso la de una casa propia”, puntualiza Aller.

Además, revela que la cuota de una hipoteca por una casa de u$s800.000 es de u$s1.000 mensuales, por lo que suelen canjear el alquiler por ese pago.

“Establecerse afuera nunca es fácil. Al principio, los gastos en vivienda, comida y transporte representan hasta el 90% de los ingresos en países como España e Italia, y el 65% en EE.UU.”, calcula Benayas.

 

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