Nueva York vuelve a estar en el centro del debate. El alcalde electo Zohran Mamdani presentó una propuesta que busca financiar buses gratuitos y ampliar servicios públicos a través de mayores impuestos a los ingresos más elevados. La idea es simple: que quienes más ganan contribuyan más para sostener el sistema.
Entre los puntos más comentados está un recargo del 2% para contribuyentes con ingresos superiores al millón de dólares, además de ajustes para corporaciones que operan en la ciudad. Aunque la iniciativa aún necesita aprobación estatal, ya generó inquietud entre los contribuyentes cuyos ingresos sostienen gran parte de la recaudación local.
El impacto de esta nueva medida se sumaría a un contexto que ya viene siendo desfavorable para aquellos que ostentan altos ingresos. Desde la reforma fiscal de Trump en 2017 (la Tax Cuts and Jobs Act), los residentes de estados con impuestos elevados vienen sintiendo un impacto particular: se limitó la deducción federal SALT —impuestos estatales y locales— a un máximo de US$ 10.000. Antes, esa deducción era prácticamente ilimitada. En la práctica, vivir en un estado caro se volvió todavía más costoso. En los últimos meses hubo intentos legislativos de elevar ese tope, pero solo de manera parcial y para ciertos niveles de ingreso. Es decir: la carga extra para los contribuyentes de alto patrimonio sigue activa.
¿Qué pasa si en este escenario Nueva York suma nuevos impuestos? Seguramente lo que muchos economistas vienen advirtiendo: un incentivo mayor para mudarse a estados con presión fiscal baja o nula, como Florida o Texas. Y esto no es sólo una teoría: en los últimos años, miles de contribuyentes de ingresos altos ya cambiaron su residencia, reduciendo la base imponible de estados como Nueva York y California.
En términos prácticos, la propuesta de Mamdani no implica un cambio inmediato, pero sí marca una tendencia clara: más presión fiscal sobre altos ingresos y más debate sobre quién financia los servicios públicos en ciudades costosas.
Para quienes manejan empresas, inversiones o estructuras personales en EE. UU., este es un buen momento para revisar la planificación fiscal: residencia, estructura societaria, proyección de ingresos y beneficios. La “mudanza fiscal” no siempre es la solución, pero hoy vuelve a estar en la conversación de forma seria.
En resumen: Nueva York busca ampliar servicios, pero financiar ese crecimiento implica mayores impuestos sobre quienes más ganan. Y mientras el tope SALT siga limitando la deducción y los estados sin impuesto a la renta mantengan su atractivo, la migración hacia lugares como Florida probablemente continuará en aumento.
Fuente: The Epoch Times


